¿Pueden los maestros trabajar en equipo?

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Visto desde fuera, puede parecer que el trabajo de un maestro es algo solitario, pues debe estar orientado y dedicado a sus alumnos, pero ¿pueden los maestros trabajar en equipo?

No sólo pueden, sino que deben trabajar en equipo por muchos motivos.

El trabajo en equipo permite a los maestros sentirse parte de la escuela aumentando su iniciativa y sus deseos de colaborar en los proyectos planteados, así como en el trabajo cotidiano, en beneficio de toda la comunidad (alumnos, directivos y docentes).

No es un fin sino un medio y, como tal, contribuye para que la institución se beneficie del aporte conjunto de sus maestros.

Pero algo que podría parecer sencillo de aplicar, en la práctica no lo es tanto, precisamente por lo que hemos comentado al principio. Suele haber demasiados “guerreros solitarios” a los que les cuesta mucho trabajar en equipo.

El equipo directivo de la escuela, debe tener muy en cuenta los tipos de tareas que se pueden desarrollar en equipo. Debe ser el canalizador, el motivador, el agente del cambio para conseguir que la información y la integración fluya en su equipo docente.

 Por ejemplo, la generación de ideas para mejorar la metodología que permita enseñar a los alumnos a razonar, la creación de políticas para conseguir que los alumnos cumplan las tareas, maneras para incentivar la participación de los estudiantes en las actividades deportivas, sistemas que ayuden a desarrollar la creatividad, programas en los que se facilite la participación de todos mediante la aplicación de las inteligencias múltiples, etc.

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No esperemos que, si nunca hemos trabajado en equipo en nuestra escuela, que el equipo esté totalmente integrado y trabajando de una manera perfecta desde el primer día pues, el trabajo en equipo requiere de un tiempo de adaptación y de aprendizaje para aceptar las diferencias individuales y crecer en tolerancia hacia los demás. Mientras más diversidad haya entre los miembros, mejores resultados se obtendrán del trabajo final en lo que respecta a propuestas y soluciones creativas.

Un método infalible para que los equipos aprendan a trabajar, aceptando diferentes puntos de vista de los integrantes del equipo, es utilizar la propuesta de Edward de Bono en su libro “6 sombreros para pensar”.

En el método que él propone, seremos capaces de razonar de diferentes modos ante un mismo planteamiento, según el color del sombrero(personalidad), que nos haya tocado desarrollar.

Sombrero azul: es el que controla al resto de sombreros; controla los tiempos y el orden de los mismos.

Sombrero blanco: para pensar de manera más objetiva y neutral posible.

Sombrero rojo: para expresar nuestros sentimientos, sin necesidad de justificación.

Sombrero negro: para ser críticos de una manera negativa y pensar por qué algo no podría salir bien.

Sombrero amarillo: al contrario que el sombrero negro, con este se intenta buscar los aspectos positivos sobre un determinado aspecto.

Sombrero verde: abre las posibilidades creativas y está íntimamente relacionado con su idea de pensamiento lateral o divergente.

6 sombreros para pensar

El equipo directivo debe saber motivar a todos los grupos para que sientan que se confía en ellos y que sus propuestas van a ser tomadas en cuenta. Es importante procurar un ambiente de trabajo armónico, para que los maestros puedan desenvolverse con mayor seguridad en sí mismos. La comunicación es un elemento clave. Ésta deberá existir entre los directivos y los equipos de trabajo, así como entre los miembros de cada grupo.

A partir de ahí, se deberá plantear uno, dos o tres temas a tratar. No siempre se tratarán temas académicos o nuevas tendencias educativas.

Por ejemplo, falta de disciplina en el aula, problemas en las relaciones interpersonales dentro de un determinado grupo o ausencia de motivación para cumplir las tareas en casa.

También están los problemas académicos, como la mala ortografía, ciertas dificultades para aprender matemáticas, etc. Esta amplia gama de inconvenientes puede ser enfrentada mediante un buen trabajo en equipo por parte de directivos y docentes.

Deberán establecerse unas normas o reglas básicas para un buen funcionamiento del equipo. Éstas pueden referirse a horarios, puntualidad, turnos de participación de los miembros, cumplimiento de las responsabilidades asignadas, etc.

Una escuela siempre deberá estar pendiente de su entorno, de su público objetivo que son sus alumnos, adaptarse a los cambios, hablar el mismo idioma que la juventud o, al menos, conocerlo perfectamente, pero siempre caminar unto a ella,  adelantarse para ofrecer una educación de vanguardia.

Esto no quiere decir que las escuelas deban cambiar su filosofía en la que se fundamenta, los valores que desean inculcar en sus estudiantes, los niveles académicos determinados, la formación moral, ética o cristiana de acuerdo a las políticas previamente establecidas, el modelo pedagógico, el currículo, las normas de convivencia, etc.

Una escuela, por grande o pequeña que sea y que tenga unos pilares filosóficos bien planteados, podrá cambiar de directores o maestros, pero siempre mantendrá su identidad. Al contrario, cuando dichas bases no están definidas con claridad, es difícil que una escuela llegue a tener un prestigio reconocido.

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Las ventajas que aporta trabajar en equipo para las escuelas son:

  • Aumento de la calidad del trabajo.
  • Se refuerza el compromiso con la escuela y sus compañeros.
  • Se reducen los tiempos de investigación y estudio.
  • Surgen nuevas formas de abordar problemas.
  • Se comprenden mejor las decisiones.
  • Mayor apoyo entre compañeros.
  • Cualquier aportación de un maestro sobre tendencias, trucos, habilidades, etc., beneficia al equipo y a la escuela.

Es muy importante para que las escuelas permitan que todos sus maestros participen y se involucren dentro de la institución y que haya presencia no sólo física de los equipos directivos, sino también su participación en cada una de las tareas que se realizan dentro dela escuela.

El equipo directivo debe crear un clima de confianza, conocer a sus maestros, hablar con ellos no solo del trabajo que hacen, sino de sus intereses y preocupaciones personales, brindarles amistad y apoyo. Saber escuchar y aceptar sugerencias también resulta de vital importancia, así como tener flexibilidad y la disposición de sacar adelante el proyecto educativo.

Y vosotros, ¿qué tal lleváis el trabajo en equipo en vuestras escuelas?

Pláticas a Escuelas

Francisco Ratia_PláticasColegios

La soledad del director de una escuela

La soledad del director de una escuela

Mucho hablamos de que los maestros y maestras necesitan un apoyo, una guía, una dirección clara, con normas claras, etc., y estoy totalmente de acuerdo, pero nos dejamos en el camino a los que están al frente de las escuelas, los directores.

Da igual que sea director de una escuela pública o privada, el hecho es el mismo. Los directores deben tomar decisiones, deben cumplir con su función y deben ser unos buenos líderes de sus equipos docentes pero, ¿se les ha formado en liderazgo y en gestión de equipos eficaces de trabajo?, probablemente la respuesta sea, no.

SOLEDAD DIRECTOR

No estamos hablando de formación académica ni pedagógica, esa la tienen o al menos se supone que la tienen. Hablamos de que sepan gestionar de forma eficaz, equilibrada  y motivadora a los maestros y maestras que componen sus equipos.

Cada persona es un mundo y en los equipos, nos encontraremos con personas que tendrán diferentes tipos de carácter, motivación, creencias, formación, etc., y eso es complicado de gestionar si no se sabe cómo.

Liderar no es ordenar, no es imponer autoridad, esa autoridad siempre nos la tendremos que ganar.

Según Daniel Goleman, existen seis estilos de liderazgo, Coercitivo, Visionario u Orientativo, Afiliativo, Democrático o Participativo, el Ejemplar y el Coach o Capacitador.

estilos de liderazgo

Líder Coercitivo. Espera que el equipo ejecute de manera inmediata las tareas que ordena. Utiliza para ello instrucciones concretas y precisas, pero utilizado de manera habitual, suele acabar generando un mal ambiente de trabajo en el equipo. El miedo a las consecuencias será lo que moverá al equipo para ejecutar las tareas encomendadas y no hay nada peor que un equipo desmotivado. En momentos de urgencia o de crisis, es la ocasión para tomar cartas en el asunto y actuar de modo coercitivo, sólo en esos momentos.

Líder Visionario u Orientativo. Es un estilo de liderazgo que motiva, cautiva y contagia al equipo, pues tiene muy clara su visión, hacia dónde quiere llegar y el equipo lo entiende, haciéndoles ver cuál será su papel dentro de la misma. Suele ser el estilo de liderazgo más efectivo de todos y, por tanto, es el que deberíamos utilizar habitualmente. Genera una alta motivación e implicación del equipo, por lo que se debería utilizar, sin lugar a dudas, en etapas de transición.

Líder Afiliativo. Busca potenciar la armonía entre los miembros del equipo, basándose en construir lazos emocionales en el grupo para la creación de un ambiente de trabajo agradable. Fomenta la comunicación en el grupo, provocando que cada miembro se encuentre cómodo dentro del equipo y tendrá más facilidad para compartir ideas. Tiene un problema. Cuando el equipo no da los resultados esperados o un miembro del equipo no está a la altura del resto y el líder debe dar feedbak negativo, le complica la situación, pues no está acostumbrado a hacer comentarios para mejorar el desempeño de los integrantes del equipo y si un miembro del equipo le pide retroalimentación sobre la calidad de su trabajo o consejos sobre desarrollo profesional puede verse perdido y desatendido.

Líder Democrático o Participativo. Su estilo es democrático y, como tal, las decisiones se toman en consenso. Tiene un riesgo, denota falta de experiencia en el líder o que no tiene claro hacia dónde orientar los esfuerzos del equipo. Suele convocar muchas reuniones. También es un estilo de liderazgo donde los equipos tienen altos niveles de competencia.

Líder Ejemplar. Este tipo de líder predica con el ejemplo para dirigir a su equipo, buscando que sus colaboradores tengan un nivel alto de desempeño, siendo siempre el líder el ejemplo a seguir. No es recomendable utilizarlo en exceso ya que puede deteriorar el ambiente laboral, aunque si el equipo se encuentra muy motivado y es verdaderamente competente, no necesita de una dirección sino de un ejemplo, es un estilo ideal.

Líder Coach o Capacitador. Busca que los miembros del equipo crezcan profesionalmente. Les establece metas a largo plazo en su carrera profesional después de identificar sus puntos fuertes y débiles. Continuamente les proporciona retroalimentación sobre su desempeño y calidad de su trabajo.

Esto visto así, parece sencillo de aplicar pero, como todo en la vida, requiere de una constante práctica para lograr dominarlo.

Evidentemente un director de escuela no sólo es eso, pero es una parte muy importante de su función que debe dominar a la perfección para que su equipo rinda.

También se encontrará que en ocasiones deberá tomar decisiones o tener que negociar, y si no tiene la preparación adecuada, tendrá un problema más que solucionar. Hay técnicas tanto para tomar decisiones como para negociar, sólo tiene que tener interés en formarse en ellas.

Conociendo como conozco, el desempeño, la vocación y la proactividad que tienen los maestros, maestras, además de los directores mexicanos, estoy convencido de que estarán dispuestos a recibir este tipo de formación que les ayudará eficazmente a conseguir las metas que se hayan marcado.